El fútbol como poesía colectiva: homenaje a Osvaldo Bayer
En tiempos mundialistas y de luchas, se realizó el jueves 6 de agosto en la Universidad – Centro de Estudios Madres de Plaza de Mayo un necesario homenaje a nuestro pensador anarquista Osvaldo Bayer. Periodista y escritor que supo amar y analizar nuestro deporte más popular: el fútbol, “esa pasión de inocente apariencia”.
Estuvieron presentes Alejandro Apo, periodista y comentarista deportivo; Fernando Signorini, ex preparador físico de Diego Maradona; y Mariana Dufour, periodista y educadora intercultural. En tanto que contó con mensajes grabados especialmente para la ocasión de Esteban Bayer, periodista y escritor; y Ángel Cappa, exfutbolista, filósofo y psicopedagogo.

Cristina Caamaño dio inicio al homenaje agradeciendo “que con este día, con la Marcha en contra de la Ley de extranjerización de la tierra, estén todos y todas acá para esta charla” que es “fantástica porque vamos a hablar de fútbol con personas que saben mucho de fútbol, que nos han enseñado de fútbol y que además es gente compañera y solidaria”. Agradeció asimismo a Mariana “que haya elegido la Casa de las Madres para hacer esta presentación”.
Al presentar la actividad, Mariana Dufour agradeció “a la Casa de las Madres por habernos recibido, por prestar su espacio para un homenaje a un hombre tan hermoso, tan enorme, tan generoso”. Indicó que “la relación entre Hebe y Osvaldo fue especial, él fue uno de los primeros compañeros que abrió las puertas a las Madres en el exilio, cuando eran “las locas” y no eran escuchadas por nadie. Osvaldo y su compañera Marlies Joos (…) abrieron las posibilidades de que las Madres pudieran acceder a las autoridades alemanas, en este caso para ser escuchadas, para que su voz fuera validada y sus denuncias tuvieran una una impronta internacional”.
Al mencionar su libro “Revolución es la Palabra”, explicó que “dió tanta luz a sus noventa años de amor y de lucha incansable, haber compartido todas esas jornadas con Osvaldo para la última voluntad del viejo que fue homenajear a aquellos poetas y escritores que acompañaron su vida, que acompañaron su exilio, que acompañaron sus luchas”. Y hubo “un capítulo muy especial, un homenaje a un hombre muy especial, Eduardo Galeano, muy amigo de Osvaldo, y para eso invitamos esa tarde al tugurio a Alejandro Apo. Lo invitamos para hablar de fútbol, para hablar de la poesía y el fútbol, la literatura, la prosa y el fútbol y todo el arte que se desprende del fútbol”.
En referencia a la movilización en Plaza Congreso, indicó que “estamos en un día muy especial, en un día que yo lo llamo el día de la defensa de la soberanía”, porque “si hay algo que lo preocupaba a Osvaldo y a toda la generación del sesenta y del setenta, fue justamente esa la protección de la soberanía”. Es la soberanía “que vamos a poder acceder a todo lo demás, a todos nuestros otros derechos, porque si primero no está la soberanía, después no hay derecho posible a ser respetado o que nosotros logremos hacer respetar. Y él, como Hebe, nos mandaban a la calle, nos mandaban a poner los cuerpos en la calle. Y aparece un trapo en la cancha que los jugadores levantan y casi les diría que por primera vez en esta selección, hay un posicionamiento político fuertísimo que nos tiene a todos hoy acá en la Plaza, porque esa Plaza la llenó ese trapo que nos atravesó a todos de la manera que lo hacía Maradona”. Y en este encuentro “busca asociar este deporte hermoso con la poética, lo que pretende también es poner luz sobre la relación entre el fútbol y la política. Una luz que va más allá de esta bandera o este emblema. Porque el fútbol forma parte de nuestra crianza, porque los clubes de barrio son los que han ayudado a que nosotros seamos hoy argentinos. Construyen identidad, construyen contención, construyen redes de solidaridad”.

Luego fue el momento de presentar el video enviado por Esteban Bayer, el hijo menor de Osvaldo, quien vive en Alemania, porque “él se fue al exilio por siete años y volvió solo, tuvo que ir y volver cada vez porque toda su familia quedó allá. Una de las cosas que provocó el exilio fue las familias partidas y Osvaldo”. Esteban comenzó enviando “un saludo desde Alemania por este acto, El fútbol como poesía colectiva, nada menos que en la Casa de las Madres, esa casa tan querida por Osvaldo”. Señaló que “eso es lo que sentía el viejo, una poesía, no en la torre de marfil intelectual, sino una poesía que generaba pasión, que generaba encanto y que llegaba al alma popular. Y por eso es que a Osvaldo le gustaba el fútbol muchísimo, y se lo recuerda siempre por sus grandes anécdotas que tuvo con su gran amigo Osvaldo Soriano”. Agregó que se conocen sus textos “comentando mundiales, comentando el rol de Diego, el gran Diego, ese personaje que unía esas dos características que lo fascinaban: la rebeldía, la creación, la poesía”. Y este acto se da justo “en este año mundialista y en estos tiempos en que tratan de volver a manipular esa arma poderosa de la cultura popular que es el fútbol, ya sea a nivel mundial, a través de la FIFA o a nivel nacional con la idea de privatizar el fútbol”.
Alejandro Apo, por su parte, indicó que “me dio mucho placer venir a esta Casa a la que vine muchas veces” y reivindicó que “Osvaldo desde su revolucionaria actitud siempre puso al fútbol en un lugar de importancia” porque “el fútbol representa muchas cosas y lo ha demostrado con creces”. Señaló que “Diego Maradona ha sido un hombre que ha generado que todos nosotros estemos diciendo “¿qué diría hoy Maradona de lo que estamos sufriendo?”, porque representaba muchas cosas y cuando él expresaba su disconformidad, la gente acompañaba y tenía una especie de compañía en la queja, en la protesta. Porque Maradona, como muchos de los jugadores de ahora y como algunos entrenadores en el mundo representan mucho para mucha gente y a lo mejor que no tiene voz. La voz de ellos representa esa queja que a veces no se puede hacer todos los días o nadie los escucha”.
“Cuando Mariana me lo ofreció, yo pensé ¿qué podrá Osvaldo escuchar de mí?, qué le puede interesar a un hombre que desde la palabra, la investigación, la valentía, la proyección histórica ha conocido tanto. Y ahí me di cuenta que eso que hablábamos recién, que escuchábamos al hijo de Osvaldo: el proyecto colectivo del fútbol es lo que genera que a veces gente se sume, gente que no está metida en el juego hace mucho tiempo porque no le tocó, aunque cada vez hay muchas mujeres que hablan mano a mano con nosotros de fútbol, porque la pasión también alcanza a todos aunque las mujeres siempre luchan por esas postergaciones históricas que tuvieron que soportar y que van superando a medida que pasa el tiempo”. “Yo quería dejar el testimonio que el fútbol no es solo fútbol y ese vehículo de ideas muchas veces promueve rebeldías, Maradona propone ayudarnos a pensar en esos chicos que cuando terminó el partido que la selección le ganó a Inglaterra y metieron esa bandera que decía “Las Malvinas son argentinas”, generaron una adhesión popular que trasciende, eh muchas de las cosas que muchos intelectuales en algún momento despreciaban del fútbol”.
“En esa rebeldía de esos chicos que mostraron y se unieron todos a mostrar esa bandera que implicaba mucho el recuerdo de Diego, el triunfo sobre los ingleses, el marco donde de un Mundial que está más cerca del show business que el vehículo cultural que es el fútbol, identificando a los pueblos, porque se hizo en un lugar donde el fútbol pasa a ser un parte de un show que a veces no tiene nada que ver con la esencia del juego, con la belleza del juego”, agregó Apo. En el marco de la movilización, indicó que “hay muchísima gente que hoy vino a acompañar un movimiento, una manera de marchar, nunca pensamos que íbamos a estar viviendo la situación que a lo mejor nos vendían la patria y debimos estar atentos. Y no sé, a lo mejor hay mucha gente muy atenta y la lucha va a ser finalmente una victoria”. Y agregó que “el fútbol también nos permite decir algunas cosas, enfrentar como la bandera de los chicos, para poder hablar no de fútbol, del juego, sino de la rebeldía, la soberanía y la independencia que nosotros soñamos para los tiempos que vienen”.

En tanto que Ángel Cappa, al enviar un video especialmente para esta jornada, indicó que es “un orgullo, un honor que me hayan invitado y les agradezco mucho” al tiempo que señaló que “el problema que tengo es por dónde empiezo, porque Osvaldo era escritor, profesor, periodista, activista, político, anarquista, era sindicalista, era guionista de cine, era futbolero”. “Voy a empezar por el fútbol, yo lo empecé a leer precisamente con el libro de fútbol que hizo sobre la historia del fútbol argentino. Él decía que el fútbol era arte y deporte socialista, porque era un trabajo colectivo para lograr un objetivo que no era una cuestión individual. Por eso él decía que era arte y un deporte socialista y sin embargo, ya hace muchos años que se anticipó a lo que hoy es, mero negocio del capitalismo. Me imagino lo que diría si estuviera ahora y estuviera viendo de qué manera el negocio se apoderó totalmente del fútbol y lo transformó casi completamente, lo convirtió en un objeto de consumo y lo maneja. Le transfirió sus valores empresariales. El ejemplo más cercano lo tenemos en el último Mundial. Lo que hizo Infantino junto con Donald Trump. Bueno, esto ya lo anunciaba Osvaldo hace muchos años”.
“Políticamente, entre otras cosas, decía él, adoptemos la democracia. Decía que esta democracia representativa burguesa ya no era suficiente, que había que invitar al pueblo a participar más activamente en la construcción de una sociedad distinta, de una sociedad auténticamente democrática. Porque él decía que mientras haya miseria no hay democracia. Osvaldo denunció la persecución y masacre de los pueblos originarios. Sus padres habían vivido en el sur y de ahí él comenzó el conocimiento de lo que significaba eso. Y también denunció a los responsables: a Rivadavia, a Roca. Es un gusto tenerlo siempre de referencia, tener intelectuales de ese calibre que nos enseñan y nos siguen enseñando porque tienen un legado que es para siempre. La mala suerte es que, como todos los demás, esa gente desaparece físicamente. Pero la suerte es que no mueren nunca, que siempre siguen estando presentes”.

A Fernando Signorini le tocó finalizar la mesa, y comentó que “lo conocí a Osvaldo por motus propio, había leído mucho sobre él, escuchaba algunos reportajes y lo sentí rápidamente mi amigo sin que él lo supiera. Porque dicen que amigo es el que te mejora, y vaya si se ayudó a mejorarme, a entender el valor de la dignidad”. Contó que lo conoció “cuando había editado mi primer libro” y lo visitó para charlar de fútbol, “y comencé a visitarlo con asiduidad” y compartió “esas convicciones que a mí, sinceramente, siempre me han conmovido, cuando él decía así como bien lo recordaba Ángel, que no se puede hablar de democracia mientras haya un niño en la calle y sabemos que en Argentina no hay uno, hay miles y miles y miles debido a la brutal perversidad de estos miserables. (…) Cuando a mí se me aparece la imagen de un niño en la calle, pienso en Diego, pienso en Diego y en don Diego y en Doña Tota y en todo el esfuerzo brutal que hicieron, como otros miles o tal vez millones en Argentina, porque hay cinco mil quinientos barrios, asentamientos y villas para una población de casi seis millones de habitantes. Y yo muchas veces me pregunto qué hubiera sido de Diego si no hubiera sido un extraordinario jugador de fútbol. No hubiera sido uno más de los marginados o dejado de lado por el sistema. Por eso a mí me duele tanto lo que han hecho con esa maravillosa construcción cultural de las clases populares que es el fútbol y sobre todo en este último Mundial”.
“Yo quiero, en homenaje a Osvaldo, pero pensando también en gente como Osvaldo o que tiene muchas cosas de las que tenía Osvaldo y creo que todos ustedes forman parte de ese ejército, entre comillas. Pero además hay millones que son la reserva moral, la reserva ética de la Patria, por la que seguramente un futuro mejor, un futuro más luminoso, es posible a pesar de las tinieblas que están cubriendo”. Agregó “que yo esté hoy aquí en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo es algo que realmente me supera, porque pienso en todas y cada una de ellas. A muchas las he conocido y también ellas han sido amigas mías sin que lo supieran, porque ellas también me ayudaron a mejorar, sobre todo desde el punto de vista de la sensibilidad, del compromiso”.
